Instituto Missionário dos Filhos e Filhas da Paixão de Nosso Senhor Jesus Cristo e das Dores de Maria Santíssima

Club Social y Deportivo Colo Colo

(Santiago - Región Metropolitana - Chile)

 

Circular 01

A los jugadores de fútbol del Club Social y Deportivo Colo Colo - Santiago (Región Metropolitana) Chile.

 

Circular n° 01

 

Anápolis – GO (Brasil), 30 de septiembre de 2011

 

Queridos, jueguen fútbol con dedicación y alegría, pero no se olviden de luchar diariamente para conquistar el cielo, nuestra eterna casa: “ El cielo es nuestra patria, allá Dios nos preparó el reposo en una eterna felicidad. Pasamos poco tiempo en este mundo, pero en este poco tiempo tuvimos mucho dolor y sufrimiento” (San Alfonso María de Ligorio).

Miles de jugadores se envuelven tanto con el deporte hasta el punto de olvidarse de la Vida Eterna; corren desesperadamente atrás del premio pasajero y dejan de lado lo más importante que es el premio eterno: el cielo.

El atleta no vivirá aquí en la tierra para siempre; por eso debe de despegarse de todo lo que desagrada a Dios y que le obstaculiza su unión con el Creador. Ningún corazón pesado, es decir, lleno de cosas de la tierra, entrará en el cielo: “El cielo pertenece a Dios, en él se le  contempla, se le ama y se le adora, pero para llegar hasta él, es necesario desprenderse de la tierra” (Santa Teresa de los Andes).

Hoy, infelizmente muchos jugadores de fútbol, movidos por la fama y el dinero, se creen autosuficientes; le dan la espalda a Dios, y quieren ser los señores del mundo. ¡Gran tontería! Sólo existe un Dios, creador del cielo y de la tierra, solamente ese Dios debe de ser adorado: “!No existe otro Dio fuera de mí!, ¡Soy el Dios justo y salvador, y no hay otro!” (Is 45, 21).

Estimados, no dejen para después el negocio más importante que es el de conquistar el cielo, pero trabajen con fe y fervor para vivir en la amistad de Dios y abrillantar tesoros en la eternidad…no pierdan tiempo buscando paz y alegría en las cosas de la tierra, porque solamente en Dios es posible encontrarlas… es necesario despreciar el mundo y volverse para Dios mientras haya tiempo: “Vuélvanse a mí para que se salven…” (Is 45, 22).

No dejen que sus corazones se apaguen en aquello que desagrada a Dios; en caso de que eso suceda, ustedes caerán en las tinieblas y se quedarán lejos de la luz: “Un corazón obstinado tendrá mal fin, y el que ama el peligro en él caerá!” (Eclo. 3, 26).

Lean todos los días un trecho de la Sagrada Escrituras.

Que Dios proteja a la dirección e hinchada de este  equipo.

Los bendigo y los guardo en el Corazón de María.

Atentamente,

 

Pe. Divino Antonio Lopes PF.